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Olga Tokarczuk, «Sobre los huesos de los muertos». Reseña: 5/5. Léase al aire libre mirando las estrellas.

Una ingeniera civil, aficionada a la astrología y defensora de la vida animal, se ve inmersa en una serie de asesinatos que sacuden la aparente calma de un pueblo rural de Polonia. La historia es una inquietante parábola sobre la vida y la venganza, escrita con ironía, inteligencia y belleza literaria.

Publicado: 2020-06-17
Un profesor una vez me dijo lo siguiente. «Cuando encuentres belleza literaria, apúntala y compártela». Me ha pasado con Olga Tokarczuk, que ganó el Premio Nobel 2019 y que ha provocado el infructífero y adictivo debate entre mis amigos sobre si Tokarczuk es en realidad la mejor Premio Nobel de la década. Al menos, ningún otro autor me ha obligado a apuntar más de cincuenta posibles epígrafes en una sola novela de doscientas páginas, oraciones donde la belleza estaba encapsulada en diferentes formas del lenguaje: frases inteligentes, aforismos luminosos, símiles visuales. Y sin perder, en ningún momento, la tensión narrativa y el interés en la historia. Una ingeniería civil, solitaria y aficionada a la astrología, que de pronto se ve inmersa en una serie de asesinatos en un pueblo rural de Polonia. Un argumento como muchos otros. Pero contada al estilo Tokarczuk.
«Miro el mundo como quien mira un eclipse de sol»
Tokarczuk brilla en los símiles literarios. Podría incluso decir que, a partir de ahora, un estilo tokarczukiano debería ser una asignatura en los talleres de escritura, en las interpretaciones de textos, en las agencias de publicidad, en las conversaciones café-zoom, en las peleas domésticas y chats de trabajo. Mirar el mundo con unos prismáticos oscuros porque el brillo de por sí destruye, necesita el filtro que equilibre la intensidad de los objetos luminosos, mirarlo como si fuera un evento excepcional y al mismo tiempo solitario y único. La frase me hizo recordar aquella que Faulkner solía responder cuando le preguntaban para qué servía la literatura. Es como un fósforo encendido a mitad de un bosque; no sirve para iluminar nada, solo para ver cuánta oscuridad hay alrededor. Faulkner también ganó el Premio Nobel.
«El error fue cometido desde el principio, como todos los errores»
Toda novela sobre un crimen nace de un error. Porque de eso se trata la historia cuando nos enteramos quién es el asesino. Queremos descubrir el acertijo, saber la grieta donde se filtró la Luz, y al mismo tiempo se nos revela que todo error es involuntario e inconsciente. Tokarczuk invierte esto de manera creativa. Y la novela puede ser una obra maestra del género por su composición estructural, temática y literaria. Pero no es solo en el thriller donde Sobre los huesos de los muertos sobresale frente a otras novelas, sino también en los temas que explora y realza de una manera sublime y universal. Hay un momento, cuando la narradora reflexiona sobre la imposibilidad real de conocer nuestros cuerpos, que señala: «La única herramienta que nos han regalado como premio de consolación, tosca y primitiva, es el dolor». Somos los seres más inteligentes del planeta incapaces de saber si un mareo es por falta de glucosa o por una infección estomacal. Y así, mientras van apareciendo los asesinatos, uno empieza a reflexionar sobre la naturaleza de la vida animal, la astrología como mapa del destino humano, la poesía de William Blake. Y nos vamos enterando de nuestros defectos, pero sobre todo, de nuestra incapacidad para comprender realmente lo que nos rodea. Es una clase gratuita de meditación e introspección externoespiritual.
«Es raro cómo la noche elimina todos los colores, como si considerara que son una extravagancia del mundo»

«Para la gente de mi edad ya no quedan sitios que hayamos amado de verdad y a los cuales hayamos pertenecido. Han dejado de existir los lugares de la infancia y de la juventud, los pueblos a los que íbamos de vacaciones, los parques con bancas incómodas en las que florecieron nuestros primeros amores, las antiguas ciudades, las cafeterías, las casas. Incluso cuando han conservado su aspecto exterior, visitarlas es aún más doloroso porque constituyen una cáscara que ya no alberga nada. Yo no tengo a dónde volver. Es como estar encarcelada. Los muros de mi celda coinciden con todo lo que alcanzo a ver, hasta el horizonte». 

—Olga Tokarczuk, Sobre los huesos de los muertos.


Escrito por

Edwin Chávez

(Post)estructuralista, narrador sci-fi, cuentista metaliterario, pixel-prototipeador, {css: lover}, poeta [01]nario.


Publicado en

Circuitos abiertos

"Leo continuamente mientras trabajo; en general, por la noche. Es una manera de mantener los circuitos abiertos". Philip Roth